Aprende a fijarte objetivos ambiciosos


¡Correr más rápido, más lejos y sobre terrenos más exigentes! Es a menudo difícil fijarse objetivos claros y coherentes. La respuesta a una serie de hábitos básicos permite sin embargo tener las ideas más claras y evitar desilusiones…

 

¿Cuál es mi grado de motivación?

Correr más rápido y durante más tiempo no se consigue sin esfuerzo. Hay que entrenarse a menudo de manera meticulosa – salvo si se posee un potencial excepcional – para progresar. El trabajo efectuado semanalmente siguiendo un plan de entrenamiento supone un buen grado de motivación. ¿De verdad quieres superarte e ir más allá de tus límites? Atrévete a pasar un examen de conciencia sin pudor.

Plantar un objetivo, es ante todo pensar en los esfuerzos y sacrificios que uno está dispuesto a realizar. La preparación a una prueba cronometrada genera cansancio e impone una buena higiene de vida. ¿Puedes, a lo largo de varias semanas, modificar ciertos hábitos de descanso o de alimentación? ¿Tu entorno familiar y profesional está dispuesto a apoyarte en este proyecto? Es preferible validar estos puntos importantes con anterioridad para no experimentar crueles desilusiones durante la preparación o durante el día D.

 

¿De qué fui capaz (en el pasado)?

Eso es válido para la carrera a pie al igual que para otros muchos temas: las experiencias pasadas deben tomarse en cuenta antes de determinar un objetivo ambicioso.

Concretamente, si deseas participar sobre una nueva distancia (media maratón, maratón, Trail más largo que de costumbre), fíjate el objetivo de terminar la carrera. Ser “finisher” siempre – ¡SIEMPRE! – es el objetivo prioritario. Abandonar no tiene nada de infame (sobre todo si aparece una lesión durante la prueba) sin embargo es preferible llegar hasta el final de su proyecto y llevarse una medalla a casa…

Ten en cuenta los tiempos que realizabas en el pasado. Es probable, puesto que tienes más experiencia y que estás a punto de seguir una preparación meticulosa, que tu nivel de resultado se vea bonificado. Pero cuidado. Los minutos no se ganan tan fácilmente como uno cree a veces. Fíjate un objetivo de salida razonable, siempre lo podrás modificar si los progresos registrados antes de la carrera son realmente espectaculares.

 

¿De qué soy capaz (ahora)?

Debes efectuar un análisis diario (o casi) de tu entrenamiento. Recopila las informaciones más importantes – kilometraje semanal, tiempos sobre pista, sensaciones al esfuerzo – en un carnet de entrenamiento para verificar si tu preparación sigue siendo dinámica y si tu progresión no sufre ningún incidente.

¡La cabeza y las piernas! No te derrumbas durante los días previos a la carrera. La perspectiva de tener que someterse a un esfuerzo prolongado puede intimidar, incluso estresar. Mantén la concentración física y mental sobre el objetivo fijado.

Conservando en mente el plan B: si las condiciones de la carrera son mediocres o si estás teniendo un mal día, vive simplemente la prueba como una nueva experiencia en tu vida de corredor. Sin pesar y sin sentimiento de culpabilidad.

Situar el nivel lo suficientemente alto sin exponerse por lo tanto a una preparación demasiado difícil de seguir: la mejor de las tácticas quizás sea dar muestra de adaptabilidad. Seguir estando a la escucha de sus sensaciones hasta la víspera de una competición.

 

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