¡Corre, es primavera!

 

Respetar la progresividad…

Es indispensable – todos los estudios médicos así lo demuestran – no aumentar el kilometraje de un modo demasiado rápido. Si vuelves a correr después de un largo periodo de inactividad (o si te inicias en esta práctica deportiva), lo recomendable es ser prudente para evitar la aparición de lesiones (que normalmente son leves).

En concreto, hay que respetar unas etapas de entre el 10 y el 15%. Si corres 15 kilómetros la primera semana, no superes la barrera de los 20 kilómetros la semana siguiente, y así sucesivamente. Es preferible añadir una sesión de entrenamiento cruzado – natación, ciclismo o incluso yoga – en el programa semanal, antes que pretender correr demasiados kilómetros.

 

¡Y la regularidad!

Nadie puede esperar progresar y adquirir (¡conquistar!) unas buenas sensaciones sin mantener la regularidad. Hay varios factores que debemos tener en mente:

. Muchas veces, bastan 40 minutos para realizar un footing más o menos activo. ¡El running es un deporte que requiere poco tiempo!

. Es preferible establecer desde el principio un periodo de entrenamiento a mitad de la semana. Elegirlo en función de las obligaciones profesionales y familiares. Y luego cumplirlo, salvo caso de fuerza mayor.

. Parece lógico efectuar las sesiones más largas durante el fin de semana (debido a la mayor disponibilidad). De todos modos, hay que ir con cuidado y no exagerar la duración de las sesiones.

Transcurrido un tiempo – es decir, después de un trimestre de práctica del running –, se recomienda correr tres veces por semana. Esta es la base necesaria para fijar unos verdaderos puntos de referencia y poner en marcha un programa de entrenamiento encaminado a lograr una progresión duradera.

 

Fijarse objetivos razonables

No te convertirás en un campeón o una campeona de la noche a la mañana. Pero tus progresos serán espectaculares si eres metódico. No intentes poner el listón demasiado alto las primeras semanas. Sobre todo, si no tienes ninguna experiencia deportiva. No olvides que:

. Además de la progresividad (corre con un cronómetro para controlar el tiempo de esfuerzo) y la regularidad, debes aprender a conocerte para valorar mejor cuáles son tus límites.

. Apuesta por la alternancia carrera lenta-marcha rápida en las primeras semanas. Reduce progresivamente la duración de los periodos de marcha, al tiempo que aumentas los periodos en los que corres. 

. No intentes alcanzar enseguida zonas de esfuerzo demasiado intensas. ¡Piensa en la resistencia! No sirve de nada llegar a los jadeos (demasiado pronunciados). Comprueba que puedes mantener en todo momento una conversación – aunque sea contigo mismo. Y mantente constantemente a la escucha de tu propio cuerpo.

. ¡Fijarse objetivos razonables puede y debe ser compatible con ser ambicioso! Apúntate rápidamente a una competición que se organice en tu ciudad o región. Intenta que sea de unos 5 kilómetros: es la distancia ideal para lucir un primer dorsal.

 

Cuidado con la calidad del material

Más allá de lo obvio, conviene recordar algunos puntos fundamentales:

. La compra de un par de zapatillas de running es algo básico cuando empezamos (o volvemos a empezar) a correr. Hay varios factores a tener en cuenta a la hora de elegir: el peso, el tipo de pisada, las distancias recorridas en el entrenamiento o en competición: pide consejo y no dudes en probarte varios modelos.

. ¡No sirve de nada tener un guardarropa como el de un modelo! Basta con tener algunas prendas esenciales del running primaveral:

 

la vuelta a la práctica deportiva es mucho mejor si se realiza en grupo. Se gana en estimulación y compañerismo: ¡porque correr es un deporte de equipo!

 

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