Es de noche, ¡corre!

 

De noche, todos los gatos son pardos

Los últimos estudios son tajantes al respecto: no, los gatos no cambian de color durante la noche. Son los límites del ojo humano los que hacen que no distingamos muy bien los colores cuando hay poca luz.
Simplificando, podemos decir que la retina está formada por dos tipos de células: los bastones y los conos. Los conos permiten restituir los colores, pero necesitan luz para ser eficaces. Por ello, en la oscuridad, los bastones son los encargados de asegurar la visión. Los bastones son muy sensibles y permiten ver cuando hay poca luz, pero solo proporcionan una imagen en blanco y negro. Por muy perfeccionado que esté el ojo humano, sus logros quedan muy lejos de los que consiguen los animales nocturnos. Las noches de luna llena, el ojo humano asegura una visión correcta, pero cuando hay más oscuridad la visión que obtiene es insuficiente.

Por lo tanto, correr de noche plantea algunos problemas. La visión reducida no permite anticipar los obstáculos, sobre todo si corremos por un camino. Los apoyos son, por consiguiente, menos seguros y no es extraño que acabemos pisando un charco, una piedra que sobresale o una zona llena de barro. La zancada se tiene que hacer, por lo tanto, más corta, más fluida, y el apoyo más ligero, para adaptarse a las asperezas del terreno.

También hay que cuidar el equipamiento, para que correr de noche sea sinónimo de seguridad y placer.

 

Sensaciones fuertes

La noche también conlleva una determinada atmósfera, un sentimiento de libertad y un ambiente a la vez mágico y angustioso. Las luces de las grandes ciudades rivalizan en belleza con las estrellas del cielo campestre. En invierno, las nubes se enganchan a los caminos y crean un ambiente brumoso, lleno de misterio.

Para compensar los límites de la visión, los otros sentidos permanecen en vilo: la mente está alerta y el oído aguzado para reaccionar al más mínimo estímulo. El silencio de la noche solo se rompe por la sinfonía que forman los gritos de los animales nocturnos, el ritmo de la respiración del corredor y el contacto de la suela con el terreno.

Los caminos y carreteras que hemos recorrido un montón de veces adoptan un nuevo rostro, a veces mágico, a veces tenebroso. El halo de la linterna baila delante de nosotros y desvela en ocasiones la presencia de un animal desconcertado.

Pronto, estas sensaciones nos embriagan, la impresión de velocidad aumenta, en verano, el aire es más fresco y es muy habitual correr más rápido de noche que de día. ¡Cuidado con sobrevalorarse!

 

Un fenómeno de moda

Cada vez hay más carreras que se celebran de noche. 10 Km, media maratón, maratón: las carreras sobre asfalto permiten experimentar las sensaciones de la competición en un marco distinto, bajo la luz de las ciudades.

Para vivir unas sensaciones aún más auténticas, hay que optar por carreras por la naturaleza o trails. En este entorno, solo la Run Light (o frontal) guiará los pasos de los corredores. El rastro incandescente que dejan las luces de cientos, incluso de miles de corredores, queda marcado para siempre en la memoria de los que lo han visto.

A veces, los organizadores rivalizan entre ellos en originalidad y proponen carreras nocturnas temáticas.¡Por ejemplo, las carreras por el bosque con zombis!

 

Para vivir la experiencia de la carrera nocturna en las mejores condiciones, conviene equiparse del modo adecuado: zapatillas, textiles, accesorios: descubre la gama Kalenji by Night.

Y tú, ¿ya has experimentado el running nocturno?

 

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