Rápido o despacio: ¡salgamos juntos a correr!

 

¿Quién marca el paso?

La respuesta parece evidente. El más lento decidirá qué velocidad le conviene y nada debe obligarle a intensificar demasiado su esfuerzo, ni tan siquiera la voluntad de acelerar el ritmo de sus compañeros de grupo.

Correr entre varios no es una obligación. Entre dos personas o cien, el comportamiento siempre es el mismo. Dos son las prioridades que nunca se deben olvidar:

- Dejar claro antes de empezar cuál es el programa de la sesión para evitar malentendidos y situaciones tensas. Los más veloces tienen que aceptar de antemano el ritmo de los más lentos, sin llegar a alterarlo nunca con aceleraciones.

- No dejar nunca que un corredor se quede solo atrás; sobre todo, en un recorrido que no sea perfectamente conocido para todos. Bien es cierto que también se pueden crear grupos (por niveles), pero cada «grupito» deberá organizarse en todo momento para que ninguna lesión o flaqueza provoque una situación difícil.

 

Tú corres y yo pedaleo (y viceversa)

Esta es una de las alternativas más convenientes cuando se sale a correr entre personas de diferente nivel. Uno corre y el otro pedalea (esta modalidad se puede hacer en pareja, en familia o incluso entre amigos). Ventajas: el corredor más veloz puede ir acelerando a su ritmo mientras el otro le sigue en bici y recuperar el aliento tranquilamente cuando el más lento se ponga en acción.

Esta modalidad de «bike and run» ya existe en competición y existen parejas que son particularmente competitivas. Cuando se practica por ocio, fomenta una verdadera armonía entre deportistas de niveles muy diferentes e incluso permite entrenarse con intervalos en secuencias bastante largas al corredor mejor preparado. Por ejemplo, 3 × 10 min rápidamente con 5 min de recuperación en bicicleta.

 

¡Crucémonos!

Entrenarse en un recorrido circular más o menos largo (no más de dos o tres kilómetros) facilita la convivencia entre corredores de distinto nivel que no se quieran perder de vista durante demasiado tiempo. El principio es muy sencillo: evolucionar en el sentido contrario para cruzarse con regularidad. Un gesto con la mano, una sonrisa o una simple mirada son suficientes para propiciar la complicidad.

El tema de la seguridad preocupa con razón a muchas mujeres que salen a correr con mayor o menor regularidad. Se pueden sentir incómodas si salen solas a correr y, en algunos casos, desisten de entrenar, de ahí el interés de encontrar una forma de permanecer en contacto regular con otros atletas…

 

Al final…

¡De nada sirve quedarse en solitario! Correr es un deporte individual que se nutre de experiencias plurales. Da igual si hay que soportar las manías de algunos o tolerar los cambios de humor de los más irascibles, porque todos tenemos una manera muy personal de encarar el esfuerzo y de empeñarnos en hacerlo a nuestra manera.

Demostrar buen humor y tolerancia; estar pendientes de cómo reacciona nuestro cuerpo y el de los demás. Al final, alegrarse de los kilómetros que se han recorrido en grupo. Un apretón de manos o un abrazo: no puede haber nada más bonito en ese instante de comunión en el deporte

 

Superar las diferencias de nivel: imaginación e ingenio serán de gran ayuda cuando se necesite conjugar el ritmo de distintos corredores. El objetivo no es otro que disfrutar corriendo sin barreras ni prejuicios. ¡Viva el espíritu comunitario!
 

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