Cinco trucos para correr sin tomar riesgos

Disciplina sencilla y natural, el running es un deporte que no presenta peligro. Sin embargo el placer de correr mejora cuando su práctica se ve rodeada de ciertas precauciones...
 

Pedir consejo a su médico de cabecera

No es necesario pasar por una multitud de pruebas médicas antes de volver a practicar el footing. Sin embargo es lógico visitar a su médico de cabecera si se desea iniciar un ciclo de entrenamiento que pueda concluir en una prueba cronometrada.

Hacer que el médico redacte, al final de la consulta – durante la cual se podrá realizar un electrocardiograma –, un certificado de “aptitud a la práctica de la carrera a pie en competición”. Se te pedirá sistemáticamente este certificado si quieres apuntarte a una prueba.

 

Verificar la calidad del equipamiento

Deporte asequible, el running debe practicarse con un material de calidad. ¿Hace falta recordarlo? ¡Correr con zapatillas viejas – que se utilizaron para jugar al tenis – no es una buena idea!

No dudes en pedir consejo antes de comprar un nuevo modelo. Numerosos parámetros han de ser tomados en cuenta: sobre todo las distancias recorridas durante el entrenamiento y en competición. Una visita al podólogo puede resultar útil para realizar un chequeo estático y dinámico para decidir si conviene llevar plantillas.

Asistencia de un profesional? Stéphane Diagana aconsejamos que elegir el zapato.

 

Empezar privilegiando la escucha de uno mismo

Resulta frecuente sentirse sumergido por la inmensidad del camino a recorrer cuando se empieza los primeros footings. Correr unos 30 minutos o una hora se convierte en una hazaña inalcanzable.

Lo más importante – más allá del tiempo de esfuerzo – sigue siendo el placer que se experimenta al estar en movimiento. Si el cronómetro asusta, es preferible no hacerle caso y entrenarse dejándose guiar por las sensaciones. Alternar carrera lenta – marcha rápida permite prolongar las sesiones sin desanimarse o sin notar un cansancio excesivo. Un único imperativo: no anular las salidas previstas (tres por semana constituyen una buena base) por cualquier motivo. La regularidad es una garantía de progresión.

 

Respetar una verdadera progresividad aumentando el kilometraje

Todos los estudios realizados a lo largo de las últimas décadas lo han demostrado de manera indiscutible: un aumento demasiado brusco del kilometraje semanal recorrido favorece la aparición de lesiones.

Respetar los niveles permite aclimatar el organismo a los apremios propios a la práctica del running. Concretamente, es preferible no aumentar el número de kilómetros de más del 10 al 15% por semana. Todo ello puede parecer complicado sin embargo, de esta manera, limitarás los riesgos de aparición lesiones más o menos serias.

 

Fijarse objetivos ambiciosos pero razonables

Cuando uno se inicia a la carrera o cuando se es corredor principiante, resulta utópico contemplar la posibilidad de participar rápidamente a una maratón o a un Trail de larga distancia. Es preferible limitarse en un primer tiempo a participar a pruebas en coherencia con su nivel. Participar a varias carreras de diez kilómetros cronometradas permite adquirir puntos de referencia antes de “lanzarse” a la media maratón.

Los aficionados de la carrera en la naturaleza – sobre todo de Trails – también tendrán que acostumbrarse a esfuerzos cada vez más largos y consecuentes (con desnivel) antes de validar la inscripción a una prueba difícil programada. Los objetivos han de ser razonables sin perjudicar la ambición de correr más rápido y más lejos.

Resulta interesante unirse a un grupo de amigos o a una estructura de entrenamiento adaptada a tu nivel con la mayor frecuencia posible para correr de manera agradable.

 

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