¿Cómo se gestiona una pausa forzada en un plan de entrenamiento?


¿Qué hay que hacer en estos casos? ¿Continuar como si no hubiera pasado nada o volver atrás y hacer la sesión que no hemos podido realizar? La respuesta depende de varios factores:

 

Te has saltado una sesión

Si te has saltado una sesión por falta de tiempo o debido a las malas condiciones meteorológicas, puedes seguir con el plan de entrenamiento como si hubieras hecho esa sesión, sin volver atrás.

Si has tenido que anular o parar una sesión ya iniciada a causa de un dolor repentino o de la sensación de cansancio, lo más conveniente es no reiniciar la carrera hasta que no te hayas recuperado por completo.
Si enseguida notas que se trataba de algo pasajero, puedes reiniciar el footing sin superar los 45 minutos, para comprobar que todo está perfectamente en orden.

Si tienes un objetivo de carrera a corto plazo, retoma el plan donde te encuentres, sin tratar de volver atrás. Volver a hacer las sesiones anteriores podría afectar negativamente a tu preparación, ya que entonces no podrías realizar las últimas sesiones del plan, que son muy importantes.

 

Te has saltado una semana de entrenamiento

Si te has saltado una semana completa de entrenamiento, hay que seguir el mismo principio. Para retomar el entrenamiento tienes que hacer un footing de 45 minutos. Luego, sigue con el plan como si hubieras hecho todas las sesiones. Por supuesto, te faltará una parte del entrenamiento, pero todavía estarás en condiciones de mantener el objetivo a corto plazo.

 

Te has saltado dos, tres semanas o más...

Si el parón supera las 2 o 3 semanas, conviene poner los marcadores a cero y cambiar de objetivo. Este parón hace necesario reconstruir el plan por completo, que deberá ir precedido de una fase de readaptación al deporte. Hay que volver a empezar a hacer deporte de manera muy progresiva para reducir el riesgo de recaídas. Con mucha frecuencia, al querer recuperar el nivel inicial demasiado rápidamente, se multiplican los riesgos de sufrir una recaída.

Cuando el entrenamiento se ve alterado, lo mejor es ser honesto con uno mismo. Analiza de manera muy objetiva las razones por las cuales el entrenamiento se ha visto perturbado (lesiones, cansancio o falta de tiempo). Es la mejor manera de no volverte a encontrar en la misma situación unas semanas más tarde.

A menudo sucede que se elige un plan sobredimensionado en relación con las propias capacidades físicas o que no se tiene el tiempo necesario para realizarlo. Son demasiados los corredores que quieren alcanzar unos objetivos ambiciosos muy rápidamente y sin construir las bases fundamentales del entrenamiento. Y luego se quedan rápidamente encallados por culpa de una lesión o de una falta de motivación.

Recuerda bien esta frase: «¡vale más una sesión de menos que una sesión de más!». Si te falta una sesión, podrás tomar la salida, aunque no estés al 100% de tu potencial. Con una sesión de más, ¡verás a los demás correr!

 

¡Disfruta de la vuelta al deporte!

 

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