Correr en vacaciones: atrévete a cambiar tus costumbres

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¡Alto a la rutina! Las vacaciones pueden y deben ser la ocasión para que los corredores de todos los niveles exploren nuevos territorios y nuevas maneras de practicar su deporte. Con una prioridad: pasárselo bien.

 

Descubrir nuevos horizontes

Es muy probable, sobre todo si vives habitualmente en una aglomeración urbana, que te entrenes durante todo el año por un terreno por el que has pasado ya un montón de veces. ¡Admite que ya te conoces hasta el más mínimo socavón o la menor particularidad topográfica de tu recorrido!

Las vacaciones suponen un cambio de aires que modifica los puntos de referencia. Hay que saber superar la timidez o la pereza (a veces, las dos van de la mano) y salir en búsqueda de nuevos terrenos que recorrer. Y mejor aún si el recorrido es cuesta arriba o si te pierdes un poco los primeros días. Variando el recorrido, el tiempo pasa más rápido, el cuerpo se sorprende al enfrentarse a otros tipos de esfuerzo y – ¡sobre todo! – el cerebro se impregna de nuevo del simple placer que produce correr...

 

Pon ritmo a tus sesiones

¡Cuidado con hacerte el remolón durante el recorrido! Sin duda, las vacaciones son el periodo en el que hay que dejarse llevar un poco, y plantearse el entrenamiento de una manera menos intensa o ambiciosa. Sin embargo – y si las sensaciones son buenas –, es recomendable no limitarse a simples footings a ritmo lento.

Una o dos sesiones a la semana pueden dedicarse a un trabajo cualitativo. Trabajo fraccionado cuesta arriba, secuencias en el umbral o cambios de ritmo. Déjate llevar por tu imaginación y no coartes tu energía o tus ganas de explorar nuevos territorios. Senderos de montaña, caminos costeros o carreteras rurales: lo más adecuado es adaptar el entrenamiento al tipo de terreno y no intentar a toda costa respetar un programa fijado de antemano.

 

¡Haz que tus amigos descubran el running!

Durante once meses – e incluso, sin duda, un poco más –, el entrenamiento se organiza al margen de la familia o de los amigos más cercanos. Las vacaciones son la ocasión perfecta para iniciar a pequeños y grandes en la realidad del running como actividad de ocio, y para suscitar vocaciones a fuerza de paciencia y pedagogía.

Hay muchas técnicas para desacomplejar a los principiantes y hacer que le pongan ganas a este deporte. La alternancia carrera/marcha es una buena manera – lo único necesario es que los sitios recorridos valgan un poco la pena – de hacer turismo deportivo (y de adaptarse al nivel de cada uno). El “run and bike” (uno corre y el otro pedalea – a ser posible, alternándose) es una opción más movida y permite que el corredor realice un esfuerzo de calidad sin quedarse solo. La prioridad: hacer que el running sea un ingrediente social y compartido de cada jornada de vacaciones.

 

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