¿Hasta qué edad se puede correr?

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Cada vez hay más ejemplos de corredores de más de 70 años que acaban maratones logrando unos tiempos que sonrojarían a gente mucho más joven. ¿Cómo afecta al rendimiento el proceso de envejecimiento? ¿Hasta qué edad se puede correr sin riesgo? Aquí tienes la respuesta…

 

 

Los efectos del envejecimiento sobre el rendimiento

 

VO2 máx.

En general, se considera que la VO2 máx. (es decir, la cantidad máxima de oxígeno que el organismo puede obtener, transportar y consumir por unidad de tiempo) se reduce de media en un 10% por década a partir de los 30 años. Esta disminución es menor si el individuo practica running de manera regular. En este sentido, es frecuente que los atletas aficionados que realizan entrenamientos intensos a última hora mejoren sus resultados en el medio maratón y el maratón (y por lo tanto la VO2 máx.) hasta los cincuenta años.

 

Sin embargo, esta disminución de la VO2 máx. es muy real y fisiológicamente es imposible invertirla o combatirla. Sus causas son múltiples. Entre ellas está la menor capacidad del corazón que envejece para bombear tanta sangre en cada latido y también la pérdida de masa y de elasticidad muscular, lo que provoca una «necesidad» menor de oxígeno en la sangre. Una teoría defiende incluso que el sistema nervioso central protege envejeciendo los músculos para evitarles una carga de trabajo demasiado grande. Y evidentemente esto tiene un impacto sobre la calidad del rendimiento de un corredor aficionado.

 

Lo que hay que hacer:

Obligarse a realizar sesiones cualitativas durante el entrenamiento semanal. Principalmente en forma de trabajo fraccionado de tipo 15 x 30/30 o 10 x 400 m o 8 x 800 m. Este trabajo no debe realizarse obligatoriamente en una pista de atletismo. Pero hay que procurar moverse por un terreno llano y con las distancias señalizadas. La participación regular en competiciones tipo 10 km también es importante para limitar el declive de la VO2máx después de los 50 años.

 

Flexibilidad

Es una de las cosas que normalmente constatan los corredores de buen nivel al superar la barrera de los 50: su zancada se acorta – y no es posible combatir esta reducción de la flexibilidad muscular y tendinosa. La edad es sin duda la causa. Pero también el sedentarismo (¡todas esas horas pasadas delante de una pantalla de ordenador!), que acelera el proceso de pérdida de flexibilidad.

 

Lo que hay que hacer:

¡Realizar estiramientos! No de manera estática, como se hacía antes – y como algunos corredores siguen haciendo incorrectamente –, sino repitiendo ejercicios activo-dinámicos que estimulan la irrigación de los tejidos musculares antes del esfuerzo. Los masajes profundos realizados por los fisioterapeutas también pueden ser un complemento positivo para conservar cierta flexibilidad.

 

Potencia muscular

Los resultados de los estudios científicos publicados en las últimas décadas corroboran el hecho de que la potencia muscular baja después de los 40 años y se desploma a partir de los 65. Pero los corredores aficionados/especialistas de las distancias largas se ven menos afectados que los velocistas.

 

Lo que hay que hacer:

Someterse a un programa de refuerzo muscular que complemente el entrenamiento de running. En el gimnasio – con mancuernas y máquinas de musculación – o con la ayuda del propio peso corporal (e incluso de cintas elásticas). Se recomienda realizar dos sesiones semanales a todos aquellos y aquellas que quieran conservar o mejorar su masa muscular.

 

Mientras se disfrute corriendo...

 

¿Hay un límite para correr? ¿Es siquiera necesario plantearse esta pregunta? Correr es, después de todo, el hábito «deportivo» más natural y más evidente. Y cada día, mujeres y hombres de más de 70 años, e incluso de más de 80 y 90 años, corren o trotan, se apresuran para realizar finalmente estas acciones que son tan importantes en sus vidas o por el simple placer de acelerar un poco el ritmo de su existencia.

 

Evidentemente, si la práctica del running es uno de los elementos que equilibra la vida diaria después de los 50 años, es importante tomar algunas precauciones. Se puede realizar cada cierto tiempo una ecografía cardíaca de reposo y de esfuerzo. Y también es recomendable acudir cada cierto tiempo a un fisioterapeuta deportivo para cuidar las pequeñas dolencias o prevenir las lesiones, a veces repetitivas. Al final, el placer de correr es el antídoto perfecto contra el envejecimiento.

 

El running es un medio formidable para despejar la mente. Y también es una fuente inagotable de beneficios para el organismo. Porque, más allá del declive inevitable, el corredor descubre al envejecer otro tipo de relación con el esfuerzo y aprende a convivir de un modo diferente con su cuerpo. Correr es una escuela de vida: ¡sobre todo a partir de los 50!

 

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