Trucos para correr con tu perro


Si quieres practicar running con tu perro, especialmente en los días más largos y con mejor tiempo del año, debes tomar algunas precauciones para que tu fiel compañero evolucione a tu lado con total seguridad.

 

Pide consejo a tu veterinario

No todas las razas de perros son iguales para correr. La primera precaución que debes tomar es comprobar si tu animal doméstico está preparado genéticamente para tolerar esfuerzos moderados de cierta duración. Normalmente, a los perros de patas cortas les cuesta ir al mismo ritmo que las personas, aunque solo estén trotando. Lo mismo les sucede a los perros de hocico corto, pues se cansan antes debido a una mala ventilación durante el esfuerzo.

A saber: No es recomendable correr con un cachorro de menos de siete meses. Antes de empezar a correr, asegúrate de que el esqueleto ha alcanzado su madurez (en algunas razas puede tardar hasta veinte meses). Por último, es recomendable consultar al veterinario para que compruebe su estado de salud y te garantice que el perro es apto para el ejercicio.

 

¡Los perros también necesitan una progresión!

Esta es una de las bases del entrenamiento de running (para los humanos): no aumentar el kilometraje de forma demasiado brusca para acostumbrar a los músculos y a los tendones al esfuerzo y reducir el riesgo de lesiones. Si has decidido correr regularmente con tu perro, debes tomar las mismas precauciones.

Empieza cada sesión con un calentamiento que alterne episodios de marcha y otros de trote lento. Tu amigo canino disfrutará de mayor libertad y podrá hacer sus necesidades cómodamente (lleva siempre una bolsa de plástico y tírala al contenedor más cercano). A continuación, marca un ritmo que tu perro pueda seguir sin que deba realizar un gran esfuerzo. Es preferible que él tire de la correa que al contrario…

 

Son preferibles los caminos forestales que las calles asfaltadas

¡Evidentemente! Es preferible correr por una vía libre de tráfico automovilístico para reducir el riesgo de accidente y proteger los tendones de los impactos sobre el suelo asfaltado. En plena naturaleza, el perro puede correr más libremente y estimular su olfato.

Toma algunas precauciones si decides soltar la correa:

- Asegúrate de que respeta las órdenes más básicas que le des.

- No permitas que se aleje demasiado (es mejor tenerlo siempre en tu campo de visión para controlar si se traga algo…).

- Comprueba que en la zona no haya niños pequeños que pudieran asustarse del perro.

 

Sé prudente y estate atento

En primer lugar, lleva siempre agua. Los perros necesitan hidratarse a menudo, especialmente si realizan un esfuerzo. Es prudente parar cada quince minutos aproximadamente, para que se rehidrate. Para ello, lleva un recipiente -si no le has enseñado a beber de la botella (que puedes guardar en un CamelBak, por ejemplo). Atención: no le obligues a correr si hace mucho calor. ¡Y recuerda que tu amigo no lleva calzado! En otras palabras, es importante comprobar que la temperatura del suelo es soportable.

En cuanto a la comida, es recomendable que no coma nada al menos durante la hora anterior al esfuerzo. Adecua sus raciones al esfuerzo realizado, que sean un buen aporte de proteínas y calcio. Comprueba regularmente que no pierda –ni gane– peso. Si es así, consulta a tu veterinario y corrige las raciones.

Un último consejo: al finalizar cada sesión, comprueba que no tenga heridas en las patas y que ninguna herida (aunque sea minúscula) presente riesgo de infección.

Finalmente, recompensa siempre a tu perro después de una buena sesión de running. ¡Se lo merece!


 

Presta atención a la respiración de tu perro. Si le cuesta reducir el ritmo cardíaco después de un esfuerzo –y se queda sin aliento durante varios minutos–, significa que le has exigido demasiado.

 

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